Este escudo trae una pieza honorífica, un palo o pal de sinople: pieza de honor que tiene su propio valor, independientemente del escudo; lo cual quiere decir, que no lo divide en tres partes, sino que lo honra, le da prestigio, perqué va cargado de tres rosas de plata, en figuración de Nuestra Señora de Monguí.

Sin entrar en abstrusas interpretaciones a que eran dados los antiguos, (que hacían del color verde o sinople "el símbolo de las obras cumplidas para la regeneración del alma, y, por consiguiente, de la Caridad", como resultado de la creación por la sabiduría y e! Amor divinos, que se representan por el color amarillo, y de la revelación de estas divinas virtudes a la inteligencia humana, mediante el soplo del Espíritu, que se representa en el azul: puesto que el verde resulta de mezclar los colores amarillo y azul, prescindiendo de todo ello, bastará con señalar que la rosa es símbolo mariano manifiesto de la Patrona (Rosa Mystica), de igual modo que en el escudo arquidiocesano da Tunja campea en los cuarteles segundo y tercero (en campo de azur, rosa de oro).

Santa María de Monguí es la advocación que corresponde al cuadro, venerado en la basílica de esa población, y del que constante tradición local afirma haber sido donado por Su Majestad don Felipe 11; en esta pintura aparecen las tres personas de la Sagrada Familia, Jesús, María y José, en actitud deliciosamente familiar. Esta imagen fue coronada canónicamente en 1929. Y la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Monguí, fue declarada Patrona de la Diócesis de Duitama en 6 de agosto de 1955.

Finalmente, el escudo timbra con cruz sencilla de oro, colocada detrás del escudo. Hay diócesis que prefieren timbrar, es decir indicar su condición o dignidad diocesana, mediante la mitra; en Colombia, por ejemplo, la diócesis de Santa Rosa de Osos. Aquí se ha seguido la práctica de la casi totalidad de las otras diócesis, y las nuevas normas de los escudos episcopales, en los que se han suprimido mitra y báculo, para dejar solamente la cruz heráldica de su dignidad.



ADALBERTO MESA VILLEGAS Sacerdote.

El territorio correspondiente a la diócesis ha sido siempre ocupado por gentes trabajadoras, pacíficas y religiosas, desde remotas épocas. Los muiscas habitaron allí, y el nombre del cacique Tundama, celoso defensor de la independencia de sus gentes, sigue siendo familiar en la comarca a los oídos de todos; y no muy lejos del asentamiento de los aborígenes que el cacique comandaba, estaba Suamox, ciudad del sol, donde tenían el centro religioso principal de la nación muisca.

Durante el período colonial, los pobladores siguieron distinguiéndose como trabajadores y pacíficos y religiosos; y en el pueblo de Monguí tuvieron los cristianos un santuario, de notable fábrica de piedra labrada, en donde se aunaban los corazones de los buenos vecinos moradores de todos los pueblos esparcidos alrededor del valle de Sogamoso.

Ese pasado varias veces centenario es recogido simbólicamente en el escudo, no para alardear de acontecimientos o de personalidades descollantes de su historia, sino para significar al pueblo mismo, a las generaciones que se han sucedido por siglos en el trabajo, al calor de sus hogares, en el servicio de la comunidad.

De veras así, el campo de oro recoge simbólicamente esa riqueza de laboriosidad, de vida familiar, de comunidad humana, indicándolo en el color: el científico Jung, mediante la leyenda del alquimista, hasta sugería que el oro se logra de millones de rotaciones del sol en torno de la tierra (en la equivocada interpretación planetaria), como la riqueza de generaciones que se consuman en laboriosidad, familiaridad, servicialidad comunitaria.

Además, la creación de la diócesis obedeció a exigencias religiosas de nuevas circunstancias sociales, con el desarrollo de la industria siderúrgica: los dos tortillos de sable representan este conglomerado obrero actual. Cabo advertir que las dos figuras redondas -que ya se encuentran en el logotipo de Acerías paz del Río- parecen preferibles a figuras más acostumbradas de "barras de acero", por estar ya éstas en el escudo de Sogamoso (su cuarto cuartel: de plata, tres palos de sable).

Y si el campo de oro puede interpretarse como imagen de bienes espirituales, que la Diócesis salvaguarda y acrecienta, para el pueblo de Dios, la dureza del acero permite sugerir la trascendente dureza del principio espiritual que debe estructurar la personalidad de los miembros de ese pueblo cristiano, que es la comunidad diocesana.

Pal de sinople y rosas de plata.

Campo de oro y tortillos de sable

Diócesis de Duitama Sogamoso